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miércoles, 6 de noviembre de 2013

La labor del traductor

Hay quien osa tratar al traductor de criminal y lo acusa de homicidio. Dicen que cuando leen una obra traducida no leen al escritor sino al traductor. Quizá no se hayan parado a pensar que el traductor también puede ser ¨resucitador¨. ¨Lost in translation¨ pero también ¨gained in translation¨. Una mala traducción puede arruinar un buen texto pero una buena traducción también puede mejorar, ¨ hacer renacer ¨ un texto no merecedor de grandes elogios. Traducir no es ¨ trasladar ¨ palabra por palabra un texto de una lengua a otra. No se traducen las palabras sino las ideas que intentan transmitir esas palabras, así como toda la carga contextual que tras ellas se oculta.En ocasiones el traductor tiene que reformular el discurso del autor y alejarse de las palabras para transmitir el mismo mensaje que el autor, para intentar que su receptor reaccione del mismo modo que el receptor del texto en lengua original. El buen traductor no es un delincuente, no pretende matar al autor para arrebatarle la autoría del texto, sólo quiere ser co-autor del texto y en otros casos prefiere incluso permanecer en el anonimato e intenta que su presencia no se adivine en ninguna parte del texto. Para traducir culturas hay que apartarse de las palabras y quedarse con las ideas. Hay que crear ¨Belles Infidéles¨ lo más fieles posibles y hacer comprender al receptor del texto que el traductor no es un homicida, que como decía Ortega y Gasset un escritor es él y sus traductores.A través de este blog pretendo acercar el trabajo del traductor. Mostrar cómo trabajamos, a qué problemas nos enfrentamos día a día. También pretende ser una ayuda para todos aquellos traductores que se acerquen a él en busca de información, porque de la experiencia de otros compañeros también se puede aprender.